¿Qué nos depara el futuro? ¿Cómo dominar el propio destino? Preguntas eternas que preocupan al ser humano desde el principio de los tiempos, y a las que no ha dejado de intentar dar respuesta recurriendo a creencias, artes y soportes sorprendentemente variados.
El tarot de Marsella es un soporte adivinatorio muy codiciado. Si has logrado adquirirlo, entonces tienes entre tus manos un tarot extraordinario. ¿Difícil, dirán algunos? En absoluto, si mantienes el sentido práctico: relaciona el significado de las cartas con historias concretas. El Tarot habla de la vida, la tuya y la de tu entorno. Procede por asociaciones de ideas, ayudándote de las palabras clave. Adquiere el reflejo de captar el sentido de la carta a primera vista. Tienes todo el tiempo para aprender. El Tarot no te abandonará jamás. Lo habrás dominado el día en que te oigas decir: «¡Mis cartas, las quiero!»
Para practicar, toma una lámina al azar y di en voz alta: «Cuando veo la Estrella, pienso... comunicación, confianza, arte. Cuando veo al Ermitaño, pienso... retrasos, contrariedad.» Esta gimnasia mental te ayudará a retener el significado de los 22 arcanos. En el Tarot, se habla de arcanos o láminas más que de cartas.
Baraja las cartas cada vez que desees realizar una tirada. Coloca el mazo boca abajo. Corta el mazo en dos con la mano izquierda. Voltea el montón de abajo siempre con la mano izquierda (aquel que no se movió al cortar), e interprétalo. Voltea el segundo montón e interprétalo. La lectura de las dos cartas que están debajo de ambos montones te indica la tendencia del momento.
Después de barajar y cortar las cartas, coloca el mazo frente a ti, boca abajo. Saca 5 cartas del mazo y dispónlas como se indica en el esquema adjunto.
